Guía fácil para entender el etiquetado de eficiencia energética

No siempre por estar más informados, tomamos una mejor decisión. Y es que si no sabemos a qué se refieren o qué significan los datos que tenemos, en lugar de aclarar nuestras dudas, terminamos aún más confundidos.

Por eso queremos ayudarte a leer de manera apropiada las etiquetas de eficiencia energética de los electrodomésticos.

Empecemos por el principio, ¿qué es la eficiencia energética? El concepto es muy sencillo y se refiere a la relación entre los productos/bienes producidos y la cantidad de energía necesaria para obtenerlos. Implica más que ahorrar energía, pues la idea es mantener o superar el beneficio recibido, al menor costo posible.

Imaginemos el caso de una luminaria. Si normalmente usamos una bombilla incandescente de 60w, podemos ahorrar energía sustituyéndola por una de 40w. El problema es que, a la par que disminuye su consumo de electricidad, se reduce también su potencia lumínica, por lo que tendremos una iluminación más deficiente. Si  lo que buscamos es la eficiencia energética, deberíamos optar por una bombilla led de 9w, que ofrece igual luminosidad, pero tiene un requerimiento de energía mucho menor.

Si la diferencia aplica para una bombilla, imagina cuál puede ser el impacto en los electrodomésticos, sobre todo en los de alto consumo (como hornos eléctricos y lavadoras), y en los de uso continuo (frigoríficos y congeladores, por ejemplo).

En estos casos podemos guiarnos por la etiqueta energética, que es una pegatina que deben tener estos equipos, de acuerdo a la legislación europea. Esta etiqueta especifica la clasificación energética de los electrodomésticos, así como otras informaciones relacionadas con sus funciones: consumo de agua para las lavadoras, o capacidad de congelación de los frigoríficos, por ejemplo.

Esta clasificación se expresa a través de un sistema de flechas de diferentes colores y letras. La primera flecha está identificada con la letra A, es verde y es la más pequeña. Corresponde a los equipos más eficientes y, a su vez, se subdivide en 4 categorías, señaladas con signos de suma: tres cruces para el de mejor desempeño, es decir, que obtendrían una puntuación de “excelente”, y ninguna para el que calificaríamos de “bueno”. Por el contrario, los modelos que tienen un mayor consumo de electricidad estarán identificados con la última flecha, que es la más grande de todas, está marcada con la letra G y es roja.

Para hacer esta evaluación se calcula el Índice de Eficiencia Energética (IEE), tomando como referencia el consumo promedio de ese tipo de electrodomésticos, que equivale a letra D. Contra ese parámetro se compara la eficiencia del aparato y se le asigna la clasificación que corresponda.

La diferencia porcentual entre el consumo de un aparato A+++ y uno clase D, es del 80%. Es decir, un equipo A+++ consume la quinta parte de lo que consume el mismo tipo de aparato de clase D. Y esa diferencia se refleja en los recibos de electricidad.

Por eso, aunque los equipos son más caros conforme mayor es su eficiencia energética, son una buena inversión que rápidamente se amortiza con los ahorros en la factura eléctrica.

No Comments

Post a Comment